Todas mis ilustraciones están muy ligadas a lo emocional, a las vivencias y al autoconocimiento.

Expresar emociones y contar lo que sentimos nos ayuda a pasar los momentos más difíciles, dejar todo escrito hace que nuestro cuerpo vuelva a conectarse.
Por eso, entiendo el arte como una forma más de salvar vidas, una forma de decir aquí estoy yo.

Cuando escribimos estamos organizando el pensamiento y procesando emociones, y eso nos ayuda de forma muy poderosa en nuestro desarrollo personal y profesional.

Al escribir nuestros pensamientos e ideas dejan de ser abstractas, se ordenan nuestros pensamientos y nuestra mente se aclara.

Además, nos sirve como desahogo emocional ya que escribir reduce el estrés, ayuda a gestionar la ansiedad y permite canalizar sentimientos complejos.

Quizá hoy todo pueda escribirse en una aplicación. Pero hay emociones que siguen necesitando el tacto del papel, el sonido de una página al pasar, los tachones y la sensación de que cada palabra queda guardada en un lugar único.

Por eso aposté por libretas artesanales. Porque creo que algunas cosas merecen hacerse despacio.

No son una cura. Pero sí pueden ser una herramienta que te acompañe, te ayude a conectar contigo y te ayude a dedicarte unos minutos y eso, también es una forma de cuidarte.